martes, 4 de junio de 2013

ARRANCÓ EL AÑO DE LA LENTITUD. Texto de presentación del libro de F.M en el Museo Ramón Gaya, 5-6-2013




            ARRANCÓ EL AÑO DE LA LENTITUD en el Museo Gaya



Fue presentado ayer, 3 de junio, El año de la lentitud. Libro que hace el décimo de los publicados por Fulgencio Martínez, y que cierra y culmina diez años de aprendizaje poético de su autor - de ensayos de poesía filosófica, poesía cívica, lírica póvera o poetría, poesía crítica y de sátira social. El libro ha sido editado por Huerga y Fierro.

Recuperamos las palabras de la periodista Beatriz Montero en la presentación del libro de poemas.


"Para acompañarnos,esta tarde, contamos, en la mesa, con José Luis Martínez Valero (catedrático de Literatura, poeta y amigo de muchos de los presentes) y a su lado, con el filósofo Francisco Jarauta. 

Francisco Jarauta ha sido y es profesor de Filosofía de Fulgencio, quien suele decir que Paco le enseñó, en un año (aquel en que hizo primero de la carrera aquí en Murcia) todo lo que podía enseñarle, en Filosofía, la Universidad -no sólo la de Murcia, aclara Fulgencio. Fueron sus ganas de viajar y conocer mundo, dice él, lo que le impulsó a mudarse a Madrid, primero a la Universidad jesuita de Comillas y por fin, a la Autónoma. De ésta aprendió, sobre todo, el valor de esta palabra "autonomía" que estaba en el nombre de dicha Universidad. Poco fue a las clases de sus profesores, aunque guarda recuerdos de algunos: Javier Sádaba, Juan Manuel Navarro Cordón. Él, Fulgencio, estudiante de Filosofía pura, iba más a las clases de la Facultad de al lado, la de Letras, y a las legendarias Fiestas de Primavera en el campus autónomo, donde se fumaba de lo lindo entre versos de Vallejo, citas de Wittgenstein y perfume de chicas en flor de campus. También se apuntó, cuenta Fulgencio, a un grupo de teatro de la Autónoma, por aquello de perder la timidez y algo más...; y a la revista y grupo literario que dirigía Pureza Canelo.

Volviendo a Francisco Jarauta, pues ya creemos que hemos dicho bastante del autor del libro que nos ocupa, le agradezco especialmente que pueda estar hoy aquí. Por motivos que él sabe, era imprescindible su presencia. Igual que la de José Luis Martínez Valero -con quien Fulgencio comparte admiraciones y simpatía personal y literaria, amén de considerarse ambos continuadores y discípulos de Miguel Espinosa, el novelista más culto de la segunda mitad del siglo pasado.

Y agradecemos también la imprescindible presencia del autor de la ilustración del pórtico y portada del libro, el pintor oriolano y profesor José Aledo. Pepe Aledo ha pintado un "guardián del paso" que ni pintiparado, ni hecho a ciencia y conciencia, a presciencia divina, hubiera ido mejor al libro: El año de la lentitud. Hay quienes (se teme Fulgencio o Acedo) quienes gustarán o no del libro, no tanto por su contenido, como por la ilustración de Pepe. Es el destino de las novedades -dice Fulgencio-, novedades no quiere decir originalidades, que es mucha presunción pensar esa igualdad.

Pero lo cierto es que, casi hasta hoy, prevalece, en el mundo editorial, el prejuicio, fruto de la pereza, acerca de que un libro de poesía ha de estar al margen de una portada "interesante" (este término, interesante, se deja a la interpretación del lector).

Y no por ser los últimos en esta relación de nombres, son menos queridos para Fulgencio: como tampoco por no tener cátedra en la Mesa (por mor de la programación y el espacio de que disponemos) son menos catedráticos, en escepticismo, como diría Juan de Mairena. Con nosotros, Antonio Rubio López, de Caravaca y barcelonés de adopción y devoción; Antonio compartió con Fulgencio y otros discípulos de Jarauta el pan de la filosofía, en aquel curso filosófico sin otra continuación ni segundas partes, al que ya nos hemos referido. Agradecemos su venida de Barcelona, con la generosidad y el ánimo siempre positivo que Antonio pone en cualquier asunto que se refiera a su querida (y añorada quizá) Murcia.

Con nosotros, también, José Aledo Sarabia, pintor, por derecho propio, y además coautor de varios libros de poesía y pintura, como "El libro de Plomo", no hace mucho editado por el colectivo Empireuma, de Orihuela, al que perteneció.

Ignacio Portillo, catedrático de Música en el conservatorio, maestro de la Guitarra clásica, nos tiene preparada una sorpresa, que ha preparado con Pepa Muñoz, la coordinadora del Taller de Arte Gramático.

Os agradecemos también a todos vosotros vuestra presencia. Los poetas Juana Marín Saura, Eloy Sánchez Rosillo, Dionisia García, Soren Peñalver, Jesús Cánovas, y los escritores y amigos venidos de la Orihuela de Miguel: el sobrino de este, Vicente Hernández, el poeta José Luis Zerón Huguet, un saludo al pintor Pepe Rayos y a su compañera; también a los amigos y familia de Fulgencio, a Soledad, su mujer, y a Marina, Manolo Cutillas, Encarna Garrido, los doctores Jose Serrano y Pepe Gálvez, a Lola Jara, a Catalina García, a Paco Carreño, a Juan Soriano, a los compañeros de Fulgencio del Instituto Miguel de Cervantes, y a todos vosotros, a los que estáis aquí y los que no habéis podido asistir..."



Tras las intervenciones de los presentadores, el catedrático de Música Ignacio Portillo puso el punto musical a la "i" de "lentitud". 
El profesor interpretó dos piezas breves a la guitarra clásica-romántica: El Opus 6 del compositor barcelonés Fernando Sor, conocido como en su tiempo como el "Beethoven de la guitarra"; y el Opus 60, del maestro italiano romático Mateo Carcassi.

P.S. Publicamos en próxima entrega el texto de J. L.Martínez Valero junto a un comentario de uno de los poemas del libro, "MANTA DE ESCRIBIR".


             ÁGORA DIGITAL JUNIO 2013

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