miércoles, 29 de mayo de 2013

El cartero de José Luis




          EL CARTERO DE JOSÉ LUIS


José Luis Martínez Valero
Merced, 22
Epistolario novelado de Juan Guerrero
Diego Marín editor, Murcia, 2013


Se presentó en el Museo Ramón Gaya, de Murcia, el nuevo libro del poeta José Luis Martinez Valero. José Luis ha sido y es catedrático de Literatura española, y mucho de su pasión y admiración literaria, humana, por las gentes de literatura y el arte españoles del primer tercio del siglo XX -esa edad de plata de nuestra literatura, que dijo Dámaso Alonso- se asoma a las páginas de este libro, que es un epistolario novelado, imaginado, apócrifo -diría Antonio Machado- entre Juan Guerrero, el que fue secretario de Juan Ramón Jiménez y a quien Federico García Lorca llamó "cónsul de la poesía", y un grupo de escritores, poetas y pintores de la Generación del 27.

Entre estos, destaca, precisamente, al anfitrión del Museo donde se presentó el libro de José Luis. El pintor y ensayista de arte, ocasional poeta, y sobre todo, genial dibujante Ramón Gaya. Quizá no haga falta reivindicar hoy a esta figura del arte del siglo XX. Fue el pintor de la revista más importante de la república española: "Hora de España".

Sus dibujos ilustraron -nada menos- que la obra más importante de la prosa española del siglo XX: "Juan de Mairena", de Antonio Machado.

Otros pintores ilustres como Garay, también murciano, quizá sí necesiten una tarjeta de visita actual.

El presentador del libro, el filósofo Francisco Zaragoza Such, destacó la ética como presupuesto del arte de estos creadores que iluminaron el siglo XX español, para luego ser convertidos en pasto de eruditos, museos, bibliotecas, tedeum literarios, academias. La síntesis de ética y estética es lo que produce una obra de arte mayor. 

Mucho tenemos que aprender aún de gentes como Juan Ramón Jiménez, Gabriel Miró, Jorge Guillén, Ramón Gaya, Miguel Hernández.

El libro de José Luis Martínez Valero tiene la virtud de transportarnos, con la prosa vívida y poética de su autor (que es, además de poeta, pintor y grabador), de forma plástica, a las inquietudes de unos hombres que hicieron del arte vida, no sólo estética; vida situada, comprometida.

Las pequeñas dudas, los anhelos cotidianos, la memoria de las lecturas y los días, va pasando por las páginas en que Juan Guerrero desgrana sus epístolas a amigos cercanos y lejanos. Ningún dolor queda del paso del tiempo, expresado, logrado en plenitud en estas páginas. Como símbolo de la escritura, Valero destaca el poema de Jorge Guillén, "Calle de la aurora", una calle de la vieja (y aun actual) ciudad en la que vivió y enseñó en sus aulas universitarias, el poeta Jorge Guillén. Un pasaje humilde donde cabe la eternidad, como en una hoja fugaz cabe todo el bosque, la idea del bosque, el bosque eterno, platónico, al que alude Francisco Zaragoza: símbolo del arte ideal siempre en construcción en el tiempo.

Tal el arte, tal la vida humana, de cada uno de nosotros.
                         

Puro el arco en el medio,
Cal de color azul aurora
Permanente que se asoma,
Sobre corro o motín,
Al barrio aquel del sur,
               Humilde eternidad por calle corta.
                                                 ("Calle de la aurora". Jorge Guillén)

                                        ÁGORA DIGITAL MAYO 2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario