jueves, 21 de febrero de 2013

El derecho a decidir, según Duran i Lleida. Diario político y literario / 38



EL DERECHO A DECIDIR, SEGÚN DURAN I LLEIDA




Fuente: El País

El señor diputado de Uniò está celebrando su almuerzo, como todos los días. Echa un vistazo, entretanto, a la prensa. Se detiene y fija su vista en los titulares de La Vanguardia, mientras la hermosa luz madrileña se asoma generosa por los ventanales de la suite del Hotel Palace, en la Carrera de San Jerónimo, frente al caserón de Las Cortes. Escucha por el móvil y lee a la vez, y ¿medita, piensa o sueña?, que diría Machado. Su semblante serio y concentrado mastica una pregunta al Gobierno, la enmienda a una ley, o una contundente declaración a la prensa, que tendrá el grave acento de la autoridad moral al provenir de un espíritu equilibrado y de un cuerpo tan bien nutrido como el suyo. Tal vez, hoy toca reconvenir a los andaluces por su holgazana filosofía de vida, o defender el lícito derecho a la usura de los Bancos frente al desaprensivo deudor de una hipoteca, que se opone a la ejecución y al desahucio de su vivienda. ¡Adónde íbamos a llegar si no pagan lo que deben! Aunque, tal vez, el tema que hoy tiene por delante el diputado Duran i Lleida sea el deber cívico al copago de la Sanidad, que el President Mas ha impuesto a sus súbditos catalanes, pero del que aun intenta escaquearse el resto de las levantiscas tribus iberas. O, en fin, tal vez llame el diputado por su nombre a la corrupción, y lance duras acusaciones contra tirios y troyanos, romanos, celtas, vascuences, astures y demás vecinos de Iberia. ¿Incluso contra los romanos? No. Contra la Curia y los jefes, no. Tampoco contra la cúpula de la CEOE, la organización de los grandes empresarios, cuya vicepresidente -nada menos-, homónimo del actor Arturo Fernández, está disfrutando un tiempo de reflexión. No molestéis a los que piensan.

El verdadero, el actor cómico, recientemente ha cumplido 84 años sobre los escenarios, representando la obra "Los hombres no mienten". El otro, el empresario mimado por Esperanza Aguirre, y que da el servicio de cafetería y catering a los señores diputados en Cortes, es un presunto. Valga decir eso. Como todo el mundo sabe, y hasta se ha comentado en el corrillo de sus señorías, no parece todo trigo limpio en el servicio de catering exclusivo que sirve la empresa de aquél. Pero, se comprende que el señor diputado Duran i Lleida no lo haya notado ni le interese esa minucia, pues, como todas las mañanas, nuestro hombre ha desayunado ricamente en el Palace, y tiene prevista mesa allí para sus demás colaciones del día. ¿A costa del dinero de todos los españoles? Sí, pero él tiene autoridad para eso. Que es una deuda histórica con Cataluña la que se cobra y disfruta su cuerpo, tan saludable; además, piensen lo que se ahorra así la sanidad de su Comunidad: ni enferma, ni yerra ni se debilita de vergüenza su voz cuando pide, como en el debate del estado de la Nación, en nombre de su partido y de todos los catalanes, el derecho de los pueblos a decidir.

Recuerda, quizá, aquello que menciona Gracián del duque de Nocera; este aristócrata daba esta orden del día a su ayudante de cámara: "No me preguntes qué quiero comer, sino con quién". En la escena del desayuno en el Palace, que inmortalizó un fotógrafo de Prensa, está Duran i Lleida solo; o, mejor dicho, está Duran con Lleida, en pleno ejercicio de su derecho a decidir... con quién quiere comer, dónde y quién paga la cuenta.


Fulgencio Martínez

Profesor de filosofía y escritor

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