martes, 19 de mayo de 2015

Discurso de acogida a los imputados electos

billete para el gobierno. sección de El hurón y la galería

DISCURSO DE ACOGIDA A LOS IMPUTADOS ELECTOS


Dieron valor a viejas palabras soberanas,
vocablos castellanos entrañables
como ladrón y caradura,
mangante, sinvergüenza,
mal hombre de behetría y chorizo.

A cambio, mandaron al limbo
y expulsaron, del diccionario, otras
que ellos juzgaban en desuso:
las que formaban los sintagmas
político honrado,
y honesto representante del pueblo.

Hicieron imposible la oración
¡A la cárcel los que roban a todos!
Y denunciaron el error de solecismo
de la locución por siempre; y de esa
tan vulgar: por lo consiguiente.
(Aconsejaron los usos correctos:
para siempre, por consiguiente).

Nos advirtieron contra la tendencia
a neutralizar el régimen
de la preposición y hacer sinónimas
a conciencia y en conciencia,
y a no distinguir entre
llevárselo crudo y tomar a saco.
Su mirar por el idioma común
y su mucha doctrina,
su oportuno oficio
y sus méritos numerosos
no serán compensados,
como los de un académico,
con un sillón vitalicio.

                                      Después
de cuatro años, solo,
prescribirán sus méritos;
se irán sin cargos lamentablemente.




CONTROL DE PASAPORTES


He contribuido a la diversidad
de la especie humana
escribiendo bajo personas poéticas
diferentes e iguales a mí mismo.
No tengo enfermedades ni practico el yoga;
señor, solo hago versos a mi chica.
No he sido comunista pero he leído a Marx,
¿dicen que ha muerto la lucha de clases?
Es una macana de vencedores.
Declaro que no tengo armas en mi equipaje.
Ni plantas nucleares, ni droga en los bolsillos.
Hice lo que pude por salir bien en la foto
del pasaporte y sin embargo sigo
pareciéndome. Y sin embargo, soy yo.
No he contribuido a una iglesia y he matado
al Papa, que Dios me perdone: fue en otro
sueño o en otra pesadilla distinta a ésta
en que usted, señor, me mete en un cuarto
y me registra a fondo tras dejarme desnudo
y humillarme con una exploración indigna
de un ser humano; ahora me dirá
que estoy detenido: no se puede ser sincero.
He contribuido a la cultura antes de que usted
naciera, joven, y sé mis derechos.
Léamelos mientras me vuelvo a dormir.
He contribuido a la cultura y detesto
su espectáculo y a sus chiflados presidentes.
No tengo enfermedades ni practico un deporte,
señor, solo hago versos a mi chica...




Fulgencio Martínez.
El año de la lentitud

                                                                       El hurón y la galería/ 3






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