miércoles, 27 de febrero de 2013

22, NO; 38. Diario político y literario.../39

Fuente: EL JUEVES

                                                                  22, no; 38


Según ha revelado el mago Bárcenas* no son 22, sino 38 los millones de euros suizos que ha acumulado. Ya dijo Quevedo, en su letrilla satírica que el dinero “nace en las Indias honrado/donde el mundo le acompaña;/ viene a morir en España/ y es en Génova enterrado”... “y a Suiza lo llevan en pena / con las ánimas de Plutón”. Podría añadir un Quevedo actual, para poner al día ese memorándum sobre la vida oculta y las aventuras de don Dinero.


Luisillo Bárcenas, como el pícaro de nuestra literatura del siglo de Oro, puede llegar a caernos simpático. Ha dado, entre otras razones, en su justificada relación de su fortuna trasalpina, el cuento de que vendió a los chinos una “silla novedosa”. Es, por tanto, un inventor, un arbitrista, un Paradox rey, el personaje barojiano, un quimerista y alquimista de tomo y lomo. ¿Saben su suerte cuál hubiera sido en aquellos siglos de Inquisición, pese a su nombre de dorados? La hoguera. Pero no por corrupto y trapisonda en materia del vil dinero, pues en aquellas témporas todos los que tocaban más o menos poder se lo llevaban crudo; sino por alquimista, quimerista y brujo: un tipo que es capaz de engañar al mismísimo diablo, a los chinos. 
Le hubiera perdido la trampa. Además, su porte desafiante, bravucón, como el de viejo soldado del Tercio, un sí no es resentido, pobre; como aquel valentón que denigró, desafiante, la grandeza del túmulo dedicado a su Majestad Felipe II. Cervantes, que fue un no menor poeta también, no sólo genial novelista, lo describió en un célebre soneto con estrambote. “¿A quién no sorprende y maravilla/ esta máquina insigne, esta grandeza?". Dijo, con sorna el valentón, antepasado de nuestro Bárcenas achulapado. "Y luego, incontinente", caló el sombrero... “fuése, y no hubo nada”.


Mucho nos tememos que, cuando la prensa deje de poner en titulares el caso Bárcenas, a los pocos días, un tipo algo chulito y casi anónimo, con una cuenta pendiente aquí y otra en Suiza, salga de un oficina bancaria del barrio de Salamanca después de haber cobrado el paro. Como un españolito más, sin trabajo, y que pasa dificultades a fin de mes.




Bibliografía:

* -El artículo de Fernando Onega: "Los asombrosos prodigios del mago Bárcenas"

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2013/02/06/asombrosos-prodigios-mago-barcenas/0003_201302G6P15994.htm


Fulgencio Martínez

Profesor de Filosofía y escritor

**Publicado en La Opinión de Murcia. Jueves. 28-2-2013

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